Guadalajara cerró su participación como una de las sedes mexicanas del Mundial 2026 con una expectativa que va más allá de los encuentros disputados en el Estadio AKRON. La estrategia de las autoridades estatales y municipales busca que la infraestructura desarrollada alrededor del torneo tenga continuidad y genere beneficios después de la competencia.
Durante los meses previos al campeonato, la ciudad realizó intervenciones en distintos puntos estratégicos, desde espacios públicos hasta zonas relacionadas con movilidad y conectividad, con el objetivo de mejorar la experiencia de visitantes y habitantes. El planteamiento ahora es aprovechar esa base para continuar con proyectos que respondan al crecimiento de la Zona Metropolitana de Guadalajara y a las necesidades que quedaron expuestas durante la organización del evento.

Más movilidad e infraestructura entre los proyectos previstos
Uno de los principales retos para Guadalajara después del Mundial será mantener el ritmo de inversión en movilidad. La llegada de miles de visitantes durante el torneo puso nuevamente sobre la mesa la importancia de contar con mejores conexiones entre zonas habitacionales, centros de actividad económica y puntos turísticos.
Entre los proyectos que forman parte de la agenda de infraestructura de la ciudad se encuentra la ampliación de sistemas de transporte y nuevas intervenciones viales para atender la demanda de una metrópoli que continúa en expansión. La idea es que las obras relacionadas con el Mundial no queden como instalaciones temporales, sino que funcionen como una plataforma para mejorar los servicios urbanos durante los próximos años.
El Estadio AKRON y el legado de una sede mundialista
El Estadio AKRON fue uno de los puntos centrales de la preparación de Guadalajara para la Copa del Mundo. El inmueble recibió adecuaciones para cumplir con los requerimientos internacionales y volvió a colocar a la ciudad dentro del mapa de las grandes sedes futbolísticas.

La capital jalisciense ya tenía historia mundialista tras haber albergado partidos en 1970 y 1986. Con la edición de 2026 sumó una nueva etapa a esa trayectoria, consolidándose como una de las ciudades mexicanas con mayor presencia en la historia del torneo.
Ahora el desafío será convertir la atención internacional generada por el campeonato en proyectos que permanezcan cuando los reflectores deportivos se apaguen.



