El agua turbia dejó de ser una queja aislada en el Área Metropolitana de Guadalajara y se convirtió en uno de los temas más urgentes para el Gobierno de Jalisco. Ante los reportes en colonias donde el líquido llega con sedimentos, mal olor o coloración irregular, la administración estatal presentó el Plan Estratégico Integral del Agua, una ruta de 31 obras y acciones con la que pretende mejorar el servicio que reciben más de tres millones de habitantes del AMG.
La estrategia arranca con una inversión inicial de cinco mil millones de pesos y divide sus frentes de atención en cuatro grandes bloques: calidad del agua, abastecimiento, saneamiento y mitigación de inundaciones o socavones. De acuerdo con la información difundida sobre el proyecto, el paquete incluye 15 acciones para mejorar la calidad del agua, cuatro vinculadas al abasto, siete de saneamiento y cinco enfocadas en reducir riesgos asociados a lluvias e infraestructura deteriorada.

Uno de los puntos centrales será la modernización de la Planta Potabilizadora No. 1, ubicada en Miravalle, una instalación con siete décadas de operación que procesa una parte clave del agua que consume la metrópoli. Ahí se plantea ampliar la capacidad de potabilización, reducir costos de mantenimiento y energía, además de fortalecer la continuidad operativa para que las fallas del sistema no se traduzcan tan rápido en afectaciones para los hogares.
De Miravalle a Chapala: el mapa de las obras
El plan también contempla trabajos en el Sistema La Calera para conducir agua hacia la Planta Potabilizadora No. 5, en Los Agaves, Tlajomulco. A la par, se proyectan intervenciones en plantas, pozos, redes de distribución, acueductos y sistemas antiguos de abasto, una lista que revela el tamaño del rezago acumulado en la infraestructura hidráulica del AMG. UDGTV reportó que los problemas de agua turbia han impactado a alrededor de 200 colonias de las casi dos mil abastecidas por el SIAPA.

La parte de saneamiento incluye obras como el colector de Villa Fontana, en Tlajomulco, pensado para controlar descargas en colonias como La Sauceda, Villa Fontana y Santa Cruz del Valle, además de reducir la contaminación en el canal Las Pintas y Arroyo Seco. En una ciudad donde el agua potable, el drenaje, los cauces y las lluvias terminan cruzándose en la misma conversación, estas acciones apuntan también a prevenir daños urbanos y ambientales.
El Gobierno de Jalisco también plantea una bolsa adicional cercana a los 20 mil millones de pesos, sujeta a validación federal y aprobación del Congreso local, para proyectos de mayor alcance como el Acueducto Sustituto Chapala–Guadalajara. Esa obra aparece como una de las piezas más ambiciosas para mejorar la extracción, conducción y calidad del agua que llega a la metrópoli.
Desde el Congreso de Jalisco, la diputada Brenda Carrera ha señalado la necesidad de transparencia, supervisión permanente y resultados medibles para que la inversión no se pierda entre anuncios, contratos y promesas técnicas. También ha puesto sobre la mesa dos temas sensibles: la recuperación de cartera vencida y el cobro a grandes deudores, recursos que podrían fortalecer al organismo sin cargar todo el costo sobre las familias.
Las obras pueden comenzar a mostrar efectos en las próximas semanas en las zonas más afectadas, según el Gobierno estatal, pero el desafío de fondo será sostener el mantenimiento, explicar el destino de los recursos y reconstruir la confianza en un sistema que durante años fue acumulando fugas visibles e invisibles.



