El próximo domingo, una parte de la Sierra de Tapalpa recibirá 10 mil nuevos árboles. Será el punto de partida en Jalisco de una jornada que pretende extenderse mucho más allá de una plantación simbólica: el estado anunció una meta total de 260 mil ejemplares durante 2026, con atención especial en territorios sometidos a incendios, tala y cambios de uso de suelo.

La reforestación comenzará el 9 de agosto en Atemajac de Brizuela, municipio enclavado en una de las regiones boscosas más importantes de la entidad. Los primeros 10 mil árboles formarán parte de la Jornada Nacional de Reforestación, mientras otros 250 mil corresponderán a la campaña anual organizada por el Gobierno de Jalisco.
El Bosque La Primavera ocupará un lugar central. Esta área natural protegida funciona como uno de los principales espacios de conservación para la Zona Metropolitana de Guadalajara y aporta servicios ambientales como captación de agua, regulación de la temperatura, protección del suelo y refugio para cientos de especies.
La selección de territorios responde a presiones que se han acumulado durante años. Incendios forestales, expansión urbana, actividades agropecuarias y deforestación ilegal han fragmentado zonas boscosas y reducido la capacidad de algunos ecosistemas para recuperarse por sí mismos.
Una movilización simultánea en todo México
La campaña jalisciense se integrará a una jornada que se realizará en las 32 entidades del país. La meta federal contempla plantar 6.6 millones de árboles y otras especies vegetales sobre más de 32 mil hectáreas distribuidas en 621 municipios y mil 632 núcleos agrarios.

Más de 235 mil personas participarán en las actividades, entre personal de dependencias públicas, gobiernos locales, fuerzas armadas, comunidades agrarias, universidades, organizaciones sociales y voluntarios. El Gobierno federal busca repetir el ejercicio cada año y convertirlo en una fecha permanente dentro de su política de restauración ambiental.
La información difundida por las autoridades estatales todavía no detalla qué especies serán utilizadas en cada región, cómo se distribuirán los 250 mil árboles de la campaña local ni qué mecanismos se aplicarán para vigilar su desarrollo. Esos datos serán determinantes para saber cuántos ejemplares permanecerán vivos después del primer temporal.



