En una noche intensa en el Estadio Guadalajara, el conjunto asiático de Corea del Sur tuvo que remar contra corriente, soportar un golpe inesperado y encontrar respuestas cuando el partido parecía escaparse. Lo hizo con carácter, remontando un 2-1 frente a Chequia y lo pone frente a México con la confianza de quien ya superó su primera gran prueba.
Durante buena parte del encuentro, Corea del Sur tuvo la pelota, empujó hacia campo contrario y encontró en Lee Kang-in a uno de sus jugadores más claros. También apareció Heung-min Son, aunque sin la contundencia que suele esperarse de él en noches grandes. El primer tiempo se fue sin goles, pero no sin señales: los coreanos estaban más cerca, sólo les faltaba convertir esa insistencia en daño real.

Chequia, en cambio, jugó con paciencia y eligió sus momentos. No necesitó dominar para golpear primero. Al minuto 59, Ladislav Krejčí aprovechó una acción de balón parado y mandó un cabezazo que cambió el humor del partido. El golpe fue inesperado para Corea del Sur, que había llevado el peso del juego, pero también fue el punto que terminó despertando su mejor versión.
Ocho minutos después del gol checo, Hwang In-beom apareció dentro del área para firmar el empate con una definición serena, de esas que bajan la ansiedad de todo un equipo. La jugada nació desde la creatividad de Lee Kang-in y terminó con Corea recuperando la confianza que parecía tambalear después del 1-0.
Corea del Sur dejó de jugar con prisa y empezó a atacar con más sentido. Chequia intentó ajustar con cambios, buscar aire fresco y recuperar el control emocional, pero el equipo asiático ya había encontrado el camino: presión, movilidad y paciencia para esperar el espacio correcto.
El momento decisivo llegó al minuto 80. Oh Hyeon-gyu, quien había ingresado desde el banco, apareció para marcar el 2-1 y completar una remontada que premió la insistencia surcoreana. Su gol reforzó una idea importante para el entrenador Hong Myung-bo: el equipo tiene respuestas más allá de sus nombres habituales.

México ya aparece en mapa
Corea del Sur llegará al partido contra México con tres puntos, confianza y una señal clara de carácter competitivo. No fue una victoria cómoda ni brillante de principio a fin, pero sí una demostración de reacción, algo muy valioso en un Mundial donde los partidos rara vez salen como se planean.
El duelo ante la Selección Mexicana, programado para el 18 de junio en Guadalajara, puede empezar a definir la parte alta del Grupo A. México también ganó en su debut y lidera por diferencia de goles, así que el choque entre ambos tendrá sabor de examen serio. Corea ya avisó: sabe sufrir, sabe corregir y tiene banca para cambiar una noche complicada.



